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Cinco mitos de los antibióticos

Cinco mitos de los antibióticos 29.JUN.15

Sirven para todo

Este es, por suerte, uno de los que más se conocen. Los antibióticos sirven para enfermedades cuyo origen es bacteriano o vírico. No curan un resfriado, no curan un dolor de espalda y no hacen que la persona que los toma contagie menos la enfermedad. Luchan contra organismos vivos (anti y bio) como bacterias que originan la enfermedad. No son mágicos.

No tienen efectos secundarios

Como cualquier sustancia o agente externo que introduzcamos en nuestro cuerpo, claro que los tienen, aunque en la inmensa mayoría de casos estén tan controlados que ni los apreciamos. Esos efectos pueden ir desde diarrea a náuseas e incluso, en algunos casos muy, muy puntuales, daño nervioso. ¿La realidad? Los efectos secundarios están ahí pero no tendrás que preocuparte por ellos a menos que sufras una sobredosis. También pueden destruir “buenas” bacterias presentes en nuestro organismo de manera natural, además de las malas.

El tratamiento dura mucho tiempo

No necesariamente, y en realidad este punto se deriva de los dos anteriores: los antibióticos van mejor acompañados de una prescripción médica. Y el médico es, en ese caso, el que determina durante cuánto tiempo se deben tomar, sin importar que se sienta, o no, una mejoría.

Cuantas más bacterias muertas, mejor

No, el cuerpo humano, y en especial en algunos lugares como el tracto digestivo, tiene una gran cantidad de bacterias cuya actividad nos resulta beneficiosa. Si tomamos un antibiótico demasiado potente o mal recetado, podemos estar haciendo más mal que bien.

Autodiagnóstico

Uno de los más comunes, y se suele hacer con antibióticos que sobraron de ocasiones anteriores. La realidad es que, aunque a veces se acierta, la mayoría se falla en el tipo de antibiótico a tomar, la duración del tratamiento y las condiciones.